Echarle la culpa a los demás ha sido popular desde el comienzo de los tiempos (Génesis
3:12-13).
Queremos convencernos a nosotros mismos de que somos
buenas personas que no somos responsables por nuestras malas decisiones. Y a
veces actuamos como si el pecado nos tomara cautivos sin nuestro permiso.
Me acordé de esto cuando leí la confesión de Michael Tait
después de que fue expuesto por abuso de drogas y alcohol y de cometer
agresiones homosexuales por más de dos décadas.
Él dijo:“ El pecado es una cosa terrible, que nos
lleva a donde no queremos ir, nos mantiene por más tiempo del que queremos
estar, y nos cuesta más de lo que queremos pagar.”
¡Equivocado! El pecado es una opción, no
un secuestrador:
Elegimos pecar. Vamos a dónde queremos ir y nos
quedamos tanto como queramos o hasta que nos atrapen. La única verdad en lo que
dijo Tait es que nos cuesta más de lo que queremos pagar.
“sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es
atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después
que ha concebido, da a luz el pecado; y
el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.” Santiago 1:14-15
Cada vez que elegimos pecar, rehusamos
la “salida” de Dios:
“No os ha sobrevenido
ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser
tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con
la tentación la salida, para que podáis soportar.” 1 Corintios 10:13
Si no tomamos complete responsabilidad por nuestros
pecados, terminaremos repitiéndolos.
Inglés: Sin Is a Choice, Not a Kidnapper
Traducido por: Silvia Naviliat


No comments:
Post a Comment