por Marika
Marton
Es tan fácil dejar de hacer algo que una vez empezamos
como una disciplina. No lleva ningún esfuerzo apartarnos, lentamente, casi
inconscientemente, de las cosas que sabemos que deberíamos estar haciendo.
Por eso es que debemos continuamente “alimentar el
fuego” y mantenerlo ardiendo deliberada y consistentemente.
Por ejemplo, alguien comienza una dieta y se mnatiene
alejada de ciertas comidas. Se mantiene firme por meses pero luego las
circunstancias de la vida cambian, y con ellas, su disciplina se debilita. Poco
a poco, vuelve a sus viejos hábitos alimenticios.
Fue mucho más fácil para esa persona ceder que
mantenerse firme.
Lo mismo es ciertro en nuestra vida spiritual. Si no “mantenemos
el fuego” de nuestro amor por Dios a través de hábitos establecidos: leer
la Biblia (Mateo
4:4), orar (1
Tesalonicenses 5:17), y tener compañerismo regularmente
con otros creyentes (Hebreos
10:25)—nuestro
corazón se puede volver frío y podemos fácilmente apartarnos.
A veces ni nos damos cuenta porque sucede
gradualmente. O no queremos admitirlo. Pero honestamente es el
primer paso hacia la restauración.
Entonces examinemos nuestras prioridades hoy. Miremos
nuestra vida diaria y asegurémonos de que ¡nuestro “ fuego está todavía
ardiendo”! Y si hemos fallado, arrepintámonos y regresemos a nuestro primer
amor (Apocalipsis
2:4–5),
presta cuidadosa atención a lo que la
Palabra de Dios dice (Hebreos
2:1),
toma la decisión firme de ser disciplinado otra vez, y ora.
¡Actúa hoy! Comienza a “alimentar tu fuego” una vez
más ¡obedeciendo la Palabra de Dios!
Inglés:We Must Maintain the Fire
Traducido por: Silvia Naviliat
.jpeg)

No comments:
Post a Comment