Recientemente, este versículo se ha vuelto mi favorito. Estoy sorprendida de que el todopoderoso y santísimo Dios esté disponible para la gente mortal, que Él permita ser encontrado. Pero no podemos encontrarlo si lo buscamos casualmente. Debemos buscarlo con “todo nuestro corazón”.
Pero, ¿Cómo se ve eso realmente?
Estaba conversando con un amigo y me compartió una simple, poderosa ilustración. Él comparó buscar a Dios con buscar algo extremadamente valioso que se perdió.
Él dijo: “Imagina que estás buscando tus llaves perdidas. Desesperadamente las necesitas, tú verdaderamente quieres encontrarlas. Tú no entrarías a la habitación, mirarías a la derecha e izquierda, y luego te rendirías. Buscarías en cada rincón, cada lugar Escondido, cada cajón y ropero, debajo y detrás de cada objeto hasta encontrarlas porque son muy importantes para ti.”
Jesús dijo dos parábolas sobre cómo deberíamos perseguir y apreciar el Reino de los Cielos. Una era sobre un Tesoro Escondido, la otra era sobre una perla preciosa. En ambos casos, era tan importante y valioso para los hombres que los encontraron que vendieron todo lo que tenían para obtenerlos.
Dios no está lejos de ninguno de nosotros (Hechos 17:25-27). Él quiere que nosotros lo busquemos a Él de todo corazón: apasionadamente, sinceramente, y persistentemente. Si nunca lo has buscado a Él de la manera que describe esta ilustración, comienza hoy, y lo encontrarás.
Inglés: What Lost Keys Tell Us About Seeking God
Traducido por: Silvia Naviliat
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