Porqué la salvación siempre lleva a buenas obras

 

Confusión sobre las obras


La gente a menudo tiene problemas para entender la diferencia entre la fe y las obras.

Es esencial saber que las obras no nos salvan.

Pero es igualmente importante saber que la fe genuina siempre lleva a obras.

Gálatas y Santiago usan a Abraham para ilustrar el contraste obras-fe: 

La fe sola nos salva:
Abraham “
Creyó a Dios y esto se le tomó en cuenta como justicia…Así que los que viven por la fe son bendecidos junto con Abraham, el hombre de fe. Todos los que dependen de las obras que demanda la Ley están bajo maldición. Pasaje completo: Gálatas 3:6-14


La fe genuina siempre resulta en obras:
"
¿No fue declarado justo nuestro padre Abraham por lo que hizo cuando ofreció sobre el altar a su hijo Isaac? Ya lo ves: su fe y sus obras actuaban conjuntamente y su fe llegó a la perfección por las obras que hizo…Como pueden ver, una persona es declarada justa por las obras y no solo por la fe. Pasaje completo: Santiago 2:14-26

La salvación genuina siempre lleva a buenas obras porque Dios ha preparado propósitos especiales para cada uno de nosotros (
Efesios 2:10). Y nuestras buenas obras traen Gloria a nuestro Señor (Mateo 5:16). 

¿Y qué nos motiva? Nuestro amor por Jesús: 

¿Quién es el que me ama? El que hace suyos mis mandamientos y los obedece. Y al que me ama, mi Padre lo amará; y yo también lo amaré y me manifestaré a él. Juan 14:21  

Inglés: Why Salvation Always Leads to Good Works

Traducido por: Silvia Naviliat

¿Sabías que la salvación siempre lleva a buenas obras?


El confort de saber que Dios está con nosotros

 

Salmo 46


Hoy voy a compartir uno de los devocionales de mi libro Wisdom for Life. ¡Espero que lo disfruten!

El confort de saber que Dios está con nosotros

 El Salmo 46 comienza con esta maravillosa seguridad:  Dios es nuestro refugio y nuestra fortaleza, nuestra segura ayuda en momentos de angustia. Por eso, no temeremos aunque se desmorone la tierra y las montañas se hundan en el fondo del mar;  aunque rujan y se encrespen sus aguas, y ante su furia retiemblen los montes. 

Y concluye con este maravilloso mandamiento: “Quédense quietos, reconozcan que yo soy Dios.
 ¡Seré exaltado entre las naciones!
 ¡Seré enaltecido en la tierra!”.

Cuando leo este salmo, pienso en un niño chico que vaga entre la multitud y entra en pánico, pensando que está perdido. Desde su perspectiva, es tan terrible como si la tierra temblara y las montañas se estuvieran cayendo al mar. Las lágrimas corren por su cara y el miedo llena su corazón hasta que mira hacia arriba y se da cuenta que su padre ha estado a su lado todo el tiempo. Él nunca lo ha dejado. Levantándolo en sus brazos ,el padre le dice :”Quieto. Yo estoy aquí. He tenido mis ojos sobre tí todo el tiempo. Nada nos va a separar. Estoy al mando.” 

Cuando nuestros problemas parecen enormes y nos empieza a entrar el miedo, necesitamos hacer lo mismo que este niño pequeño. Necesitamos “mirar hacia arriba” y treparnos a los brazos de nuestro Padre. Él puede “aquietar” nuestra alma, aliviar nuestrops miedos y hacernos saber que Él está al mando. 

Para seguir pensando:

¿Qué perspectivas del carácter de Dios se encuentran en Salmo 68:5 Salmo 103:13?

Inglés: The Comfort of Knowing that God Is With Us

Traducido por: Silvia Naviliat

Este cálido y reconfortante devocional te ayudará a recordar la maravilla del amor de Dios.


Debemos mantener el fuego

 

¿Cómo podemos mantener el fuego ardiendo y protegernos de alejarnos?


por Marika Marton

 

Es tan fácil dejar de hacer algo que una vez empezamos como una disciplina. No lleva ningún esfuerzo apartarnos, lentamente, casi inconscientemente, de las cosas que sabemos que deberíamos estar haciendo. 

 

Por eso es que debemos continuamente “alimentar el fuego” y mantenerlo ardiendo deliberada y consistentemente. 

 

Por ejemplo, alguien comienza una dieta y se mnatiene alejada de ciertas comidas. Se mantiene firme por meses pero luego las circunstancias de la vida cambian, y con ellas, su disciplina se debilita. Poco a poco, vuelve a sus viejos hábitos alimenticios.   

 

Fue mucho más fácil para esa persona ceder que mantenerse firme.

 

Lo mismo es ciertro en nuestra vida spiritual. Si no “mantenemos el fuego” de nuestro amor por Dios a través de hábitos establecidos: leer la Biblia (Mateo 4:4)orar (1 Tesalonicenses 5:17), y tener compañerismo regularmente con otros creyentes (Hebreos 10:25)—nuestro corazón se puede volver frío y podemos fácilmente apartarnos. 

 

A veces ni nos damos cuenta porque sucede gradualmente. O no queremos admitirlo. Pero honestamente es el primer paso hacia la restauración.

 

Entonces examinemos nuestras prioridades hoy. Miremos nuestra vida diaria y asegurémonos de que ¡nuestro “ fuego está todavía ardiendo”! Y si hemos fallado, arrepintámonos y regresemos a nuestro primer amor (Apocalipsis 2:4–5), presta  cuidadosa atención a lo que la Palabra de Dios dice (Hebreos 2:1), toma la decisión firme de ser disciplinado otra vez, y ora.

 

¡Actúa hoy! Comienza a “alimentar tu fuego” una vez más ¡obedeciendo la Palabra de Dios!

Inglés:We Must Maintain the Fire

Traducido por: Silvia Naviliat

Hay tres cosas básicas que debemos hacer para mantener el fuego de nuestra vida espiritual ardiendo. Aun así, muchos cristianos las descuidan. ¿Lo has hecho?


 

El pecado es una opción, no un secuestrador

 




Echarle la culpa a los demás ha sido popular desde el comienzo de los tiempos (
Génesis 3:12-13).

 

Queremos convencernos a nosotros mismos de que somos buenas personas que no somos responsables por nuestras malas decisiones. Y a veces actuamos como si el pecado nos tomara cautivos sin nuestro permiso.  

 

Me acordé de esto cuando leí la confesión de Michael Tait después de que fue expuesto por abuso de drogas y alcohol y de cometer agresiones homosexuales por más de dos décadas. 

 

Él dijo:“ El pecado es una cosa terrible, que nos lleva a donde no queremos ir, nos mantiene por más tiempo del que queremos estar, y nos cuesta más de lo que queremos pagar.” 

 

¡Equivocado! El pecado es una opción, no un secuestrador: 

 

Elegimos pecar. Vamos a dónde queremos ir y nos quedamos tanto como queramos o hasta que nos atrapen. La única verdad en lo que dijo Tait es que nos cuesta más de lo que queremos pagar.

 

sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.” Santiago 1:14-15

 

Cada vez que elegimos pecar, rehusamos la “salida” de Dios:

 

No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.” 1 Corintios 10:13 

 

Si no tomamos complete responsabilidad por nuestros pecados, terminaremos repitiéndolos. 

Inglés: Sin Is a Choice, Not a Kidnapper

Traducido por: Silvia Naviliat

Desde el principio la gente ha estado ofreciendo razones poco convincentes para caer en pecado. este devocional explica la razón bíblica.


 

Cómo evitar la autocompasión cuando luchamos

 



2 formas de evitar la autocompasión


Ha habido veces en mi vida cuando realmente he necesitado compartir mis luchas, y Dios me ha bendecido con amigos cristianos que me han escuchado, hecho preguntas y orado.

 

Ha habido también veces cuando he compartido mis luchas con un amigo cristiano, y realmente no me ha escuchado, o ha empezado a hablar de sus propias luchas y ha ignorado las mías.

 
Recientemente, me di cuenta de que hice lo mismo…Estoy atravesando verdaderas luchas en mi vida en este tiempo, lidiando con la recuperación de mi reemplazo de cadera, reparaciones inesperadas en la casa, decisiones tristes de varias personas amadas y  preocupaciones serias por las actitudes de muchos cristianos que se están dejando moldear por la cultura, no la Escritura.

 

Dos veces en las últimas semanas, amigos han compartido sus luchas conmigo y he tenido que disculparme después porque no fui buena escuchando y he hablado demasiado sobre mis propios desafíos. Me recuerdo a mí misma estas dos cosas:

 
1. Parte del compañerismo cristiano es regocijarse con quienes se regocijan y sufrir con los que sufren (Romanos 12:15). No deberíamos enfocarnos en nuestros desafíos cuando otros necesitan nuestro aliento.  

2. Una forma de sacarnos de la autocompasión es dejar de enfocarnos en nosotros mismos y buscar maneras en que podemos ayudar y alentar a otros (1 Tesalonicenses 5:11). 

 

Si estás sufriendo, asegúrate de no permitir que tu sufrimiento te ciegue a las oportunidades de ayudar a otros.

Inglés: How to Avoid Self-Pity When Struggling

Traducido por: Silvia Naviliat


¿Alguna vez escuchaste a un amigo y en vez de ayudarlo a lidiar con sus luchas te pasaste hablando de las tuyas?