Al principio, el ser humano era perfecto. Hecho a la imagen de Dios,
perfectamente reflejábamos a nuestro Creador.(Génesis
1:26-27,31).
Pero Adán y Eva cambiaron eso cuando
pecaron.
El pecado entró a la creación perfecta de Dios, y todos después de Adán nacimos
a la imagen de Adán, una imagen que todavía reflejaba a Dios, pero no como lo
había hecho antes.(Génesis 5:1-3).
“Solo
soy humano” se volvió una excusa común para justificar nuestra naturaleza
pecaminosa.
Luego Jesús se hizo perfectamente humano e hizo lo que ninguno de nosotros podía
hacer: redimirnos de nuestros pecados.
Y todo cambió.
Decir “Solo soy humano” ya no es una excusa válida. Es una decisión (y una
mala).
Cuando venimos a Cristo, todavía tenemos una naturaleza humana pecaminosa, pero
podemos comenzar a “deshacernos” de nuestra vieja naturaleza pecaminosa y
nuestro antiguo estilo de vida, que está corrompido por la codicia y el engaño.
Y podemos permitir que el Espíritu renueve nuestros pensamientos y actitudes
para poder ponernos nuestra nueva naturaleza, “creada a imagen de Dios, en verdadera justicia y
santidad.” (Efesios 4:22-24).
Es una decisión diaria hacer esto, deliberada y
seriamente (Filipenses
2:12-13).
“No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos
si no nos damos por vencidos.” Gálatas 6:9
.jpeg)

No comments:
Post a Comment